6 feb 2011

Carlos

"Por eso la Acromántula, en la clasificación de animales peligrosos, tiene la S…” Pasé la página despacio mientras observaba la ilustración de la araña, moviéndose por el libro, y a su lado un dibujo a escala de un hombre que se escondía debajo de una piedra para no ser visto por la araña. Alguien abrió la puerta, al levantar la mirada vi a una chica de unos 12 años, pelo castaño, hasta poco más de los hombros, recogido en dos coletas. Llevaba una túnica un par de tallas más grandes, aunque parecía nueva más que heredada. Llevaba dos maletas, que por su aspecto sin duda debían de ser muggle. Pasó por delante de mí, casi sin verme y levantó una de las maletas para meterlas donde estaba Nagga. Al elevar la cabeza, Nagga se lanzó sobre ella, para asustarla, y la chica cayó al suelo, cayendo su maleta al lado, con un ruido sordo.

Al caerse, la chica quedó con la túnica levantada, y con esta, la falda hasta poco más arriba de la rodilla, enseñando las medias, una reglamentaria y otra a rayas blanca y negra. Las piernas estaban espatarradas en una posición extraña. No abría los ojos y se movía lentamente mientras se tapaba la cara, podría haberse hecho daño.

Fui a levantarme pero Nagga ya se había adelantado. Al lado de una de las maletas había una caja con un pequeño gato, un azul ruso por lo que me pareció. Nagga empezó a bajar por el asiento mientras el gato lo miraba y maullaba de terror. La serpiente, todavía pequeña, empezó a menearse siseante.
La chica, al oír los maullidos del gato empezó a tantear el terreno hasta dar con el sinuoso cuerpo serpenteante, y dando un chillido empezó a dar patadas hasta dar en la jaula del Azul ruso, que cayó al suelo abriéndose del golpe y salió corriendo, por encima de la chica, por el pasillo.
La chica dio un suspiro de resignación y se desmoronó en el suelo.

-¿Vas a estar mucho tiempo ahí tirada?-Dije, algo molesto por la interrupción de la chica.
-Siiii-dijo la chica, todavía adolorida.
Rebusqué en uno de los bolsos los tintes que tenía.
-¿Qué color te gusta más?-pregunté, maquiavélico.
-¿Qué?-dijo la chica algo descolocada.
-Que cuál es tu color favorito-Dije cansado de tanta estupidez.
-El verde ¿Porqué?-Dijo la chica, pero antes de que pudiera hablar, había vaciado uno de los botes. La chica se levanto corriendo y ágilmente me deshice de uno de los tubos en uno de los bolsillos de la bolsa.
-¡¡¿Pero qué haces?!!!-Dijo levantándose rapidamente y quedándose algo estupefacta al no ver nada en mis manos.
-Tu gato esta fuera, ha escapado-dije aburrido de la chica, ella suspiró, cogiéndose la cabeza.
-Y tu podías haberme ayudado-Contestó, enfadada. Yo giré la cabeza y cogí el libro, para seguir leyendo. La muchacha se levantó, apoyándose en la pared, casi tambaleándose, y salió por el pasillo, a última hora me arrepentí, podía haberse hecho daño, pero era un muggle y mi padre había dicho que ellos no tenían derecho de estar en la escuela…