13 feb 2011

Carlos

Después de haber teñido el pelo a aquella chica, avancé hasta el cuarto del baño. Di un par de toques por si se encontraba alguien dentro, y después de esperar varios segundos abrí la pequeña puerta que daba paso a una sala bastante grande, mucho más grande de lo que podían esperar las 4 paredes de aquel pequeño tren. Dejé la bolsa que llevaba con mi ropa encima de un pequeño armario que contenía toallas y jabones. Desabroche cada botón de la misma y saque una túnica negra, con el forro verde, y un escudo bordado en la pechera de un dragón de color rojizo, bajo un fondo verde. Me puse la túnica rápidamente, apenas quedaba 1 hora para que el tren llegase al colegio. Cuando ya me había puesto mi túnica, guarde la ropa dentro de la bolsa, con cuidado y pase todos los objetos que llevaba a los distintos bolsillos que había anexionado a mi túnica el verano pasado. Me arremangué las mangas y cogiendo uno jabón del armarito de jabones, me lave las manos repetidas veces.
Salí del baño con la bolsa en la mano y pasee hasta mi compartimento. Todo el mundo llevaba ya sus túnicas, cada cual con la de su casa, casi todas en colores brillantes y llamativos, que enseguida despertaban la atención del que pasaba a su lado.
Justo antes de que consiguiera alcanzar mi vagón, una melena dorada se interpuso entre mi camino y yo.
-Vaya, hola otro año más, Carlos-dijo mientras sonreía. Era Sara, una chica que iba a mi curso. Era rubia, de ojos azules y para su edad de agraciadas proporciones, y desde hacía un año algo pesada.
-Si, ya, Otro año más-dije intentándome librar de ella dando un paso al lado.
-¿Que tal el verano?-preguntó mientras me cortaba el paso, me di por vencido y me apoye contrala pared, esperando que acabara pronto.
-Pues como siempre-conteste tajante, sin preguntarle nada-si me permites, tengo prisa.
-Claro…-dijo mientras se apartaba con una picara sonrisa como si estuviera planeando algo-además yo también tengo prisa, tengo que recoger las cosas de mi vagón-añadió mientras daba un paso adelante y haciendo como que tropezaba cayó encima de mi agarrándose a mi túnica con fuerza-Menos mal que estabas tú aquí.
Con algo de dureza la aparte de mi túnica y después de alisarla me marche algo enfadado hacia mi vagón, allí dormitaba todavía aquella niña con el pelo ahora rubio, y todavía no había nada sobre el chico de los animales.

Con bastante prisa recogí todo lo que llevaba e hice que Nagga se metiera por la manga de la túnica y se enrollara a mi cuerpo.
Al salir de la habitación, el gato de la chica paseaba alegremente metiendo su cabeza por los compartimentos. Sin hacerle caso, ande hacía delante, hacía el primer compartimento. Hacía 3 meses que no sabía nada de él y le quedaba poco en el colegio.