15 feb 2011

Carlos

Al termina la elección de las casas, cada alumno fue a la casa a la cual había sido elegido y las bandejas de las mesas empezaron a llenarse con los platos que todos los años coronaban esta celebración.
Las bandejas empezaron a llenarse con costillas, entrecots, ensaladas varias, piezas de pescado adobadas y un sinfín de manjares.
Acerqué el tenedor pinchando un entrecot, y adornando el resto del plato con una ensalada de la huerta.
La comida pareció entretenida y en cada mesa se recibía al nuevo alumno.
El chico que había conocido en el tren parecía uno de los blancos de aquellos dos matones, que educadamente hacía dos minutos me habían devuelto el bote de babosas.
En mi mesa los prefectos daban la bienvenida a los nuevos chicos explicándoles un poco como estaban las cosas.
Sara, por su parte, me lanzaba miradas picaras, que la mayoría de las veces ignoraba o bloqueaba con la cabeza de algún compañero.

A los entrantes le sucedió un sinfín de postres, entre tartaletas, flanes, natillas y una fuente de helado de lo más suculenta.
Aquella comida era la primera del curso y en la que más se solían esmerar asique acapare la mayor parte de ella devorando hasta quedar saciado.
Al poco empezaron a vaciarse los platos desapareciendo mágicamente al terminarlos. Y la gente empezó a levantarse para hablar con gente de otras mesas.
Sara se fue con unos amigos suyos que tenía en la lechuza, asique m libre de ella por unos momentos. Los dos matones se quedaron por la mesa del dragón, muy cerca de mí.
Cada jefe de casa fue a presentarse a los nuevos, explicándoles las normas del castillo.
Mi jefe de casa las dijo bien cerca mío, por si se me habían olvidado.
-Está prohibido andar por el castillo de noche. Está prohibido entrar en el bosque sin compañía. Está prohibido el uso de ciertas pociones en los alumnos y profesores. Está prohibida la entrada de cualquier alumno en una casa que no sea la suya. Está prohibido el uso de magia contra los alumnos. Esa prohibido agredir a otro alumno. ¿Ha quedado claro?-dijo mientras clavaba en mi sus inquisitivos ojos-cualquier falta se castigara con la pérdida de puntos para la casa, el castigo que el profesor o jefe de casa crea conveniente y…si la falta es grave, la expulsión del colegio.- El profesor de defensa se dio media vuelta y volvió a la mesa de los profesores sin ganas de discutir mas.
El director dijo que pronto subiríamos a las casas, que nos diéramos prisa en terminar la chachara.