2 mar 2011

Wulfgar

Me levanté tranquilamente de la mesa del desayuno, mirando hacia ambos lados descubrí que era de los últimos en abandonar la mesa, mire por la ventana y por la posición del sol intuí que deberían ser ya casi las siete y que mi clase de herbologia con el viejo verde de Eneas Hinojosa estaría apunto de comenzar.

-Todo sería más fácil si tuviera un par de esas -le dije a Lola señalando con la cabeza a sus pechos, una compañera de curso que también andaba un poco rezagada hacia la clase.
-Si quieres yo te pongo unas -me contesto haciendo ademán de coger la varita
-Déjalo… Con eso solo conseguirías aumentar el colectivo de mujeres que se sienten atraídas por mí, con las lesbianas que puedan haber en Iberia…
-Si no fuera porque ese colectivo te ha dado calabazas te diría que eres un gilipollas, pero de seguro ya lo sabes -me contesto enojada y acelero el paso para no tener que entrar a la vez conmigo a clase.

Cogí la túnica que llevaba colgando del hombro, o al menos lo que quedaba de ella, ya que le faltaban las mangas y estaba un poco roída por abajo todo por culpa de una reyerta con un par de centauros jóvenes en el bosque “prohibido” el año anterior. Mi familia tenía dinero suficiente para haberme comprado otra túnica nueva, pero me resistía a ello y mi padre no se oponía, puesto que ambos lo veíamos como un símbolo de madurez, como un trofeo en otra prueba más en el camino de la vida. Sin embargo había pillado a mi madre un par de veces intentando deshacerse de ella.

Entre a clase sujetándome en una coleta mi pelo trenzado, salude al profesor que ya estaba “intimando” con algunas chicas del Dragón, lo normal, eran todas unas lagartas, en la casa del Lobo lo teníamos mas difícil para pillar cacho, con ese temperamento que tienen todas, me enciendo con solo pensarlo. El profesor ni se inmuto de mi entrada en clase y me dirigí a sentarme en una mesa vacía detrás de dos compañeros del equipo de quiddich con los que podría echarme unas risas durante la clase.

-Hace buen tiempo para comenzar los entrenamientos, ¿no crees, Wulf? -me dijo Óscar
-Tengo ganas de golpear al equipo del Dragón con las bludger, ¡son los momentos que mas disfruto del campeonato!- rió Raúl
-Vosotros dadles duro que yo me ocupare de que la Quaffle entre por los aros tantas veces como haga falta -continué las risas de mis dos compañeros.
-¡Por favor! ¡Silencio, caballeros!- nos aviso el profesor Hinojosa- ¡La clase ha comenzado!- se ajusto el chaleco marrón que llevaba, se puso la bata y a la vez que se giraba y nos hacia señas para que lo siguiéramos hacia el invernadero, nos dijo – Bien señoritas y señores, este año dividiremos el curso en dos grandes etapas, en el primero trataremos un tema muy interesante que aparece en sus libros en la pagina catorce, el bonsái oriental, como ustedes sabrán, el bonsái es un árbol en miniatura, pero que tratado con las condiciones adecuadas y del árbol mágico adecuado puede darnos unos ingredientes para pociones mas concentrados y mas potentes…

Todo el mundo calló cuando la puerta de la clase se abrió y entraron dos alumnos más de la casa Dragón.
-Bien, bien, bien… Aquí tenemos los primeros diez puntos menos para la casa del Dragón, no tolero a impuntualidad y la penalizo con cinco puntos menos por cada alumno que llegue tarde…