12 ago 2011

Carlos

La chica se fue llena de orgullo con su gato entre los brazos hacia la mesa de la marta. Sin darse cuenta se le había subido la falda y los de la mesa del dragón ya emitían risas mientras señalaban con el dedo.
Me levanté con el plato a la mitad y me acerqué por su espalda. Cogí la falda y la bajé mientras acerque mi boca a su odio para susurrarle.
-A ver si paras de enseñarme tus braguitas, o perderas toda la magia pequeña marta-las palarbas salieron como siseos, susurradas muy cerca de su oido. Sin darle tiempo a responder me marché por la puerta del comedor.
El pasillo estaba desierto, excepto por los cuadros que charlaban animosamente, cuando pasé por su lado empezaron a cuchichear como lo hacian sobre toda la gente que pasaba, para hablar de sus antepasados y remontar a las familias de magos hasta alguien que conocieran y seguir cuchicheando sobre el. Seguí andando por uno de los pasillos y los cuadros empezaron a estar vacios. Cuanto mas andaba menos habia y al llegar al final un alumno de la casa del lobo me cortó el paso.
-Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí?- dijo uno de los chicos a los que había vacilado el primer día de clase.-Un dragoncito perdido
Detras de mi cerraron el paso dos alumnos mas de casa del Lobo.
-¿Vienes a pedirme una cita y no te atrevias a venir solo?-dije mientras observaba a los tres descerebrados henchidos de orgullo que querian darme una lección.
-No creo que estes en condiciones de hacerte el gracioso, dragoncito-Dijo mientras me miraba fijamente, en su mirada se podía ver el odio.
-Déjame ir y todo saldrá bien, perro-dije sonriendo, Naga empezó a descender de mi cuerpo para dejarme movilidad y se escurrio entre las sombras sin ser vista.
-Es hora de que alguien te de una lección-de su mano pudo verse la punta de su varita, los otros dos la sujetaban fuertemente.-Expe....-Las palabras empezarón a salir de su boca sabía el conjuro que iba a usar y sabía que sería lento.
-Palalingua-Grité y un haz de luz atraveso el pasillo golpeando al chico que cayó de culo, sus otros dos compañeros se miraron algo incredulos sin saber que hacer, el del suelo intentaba soltarse la lengua del paladar.
-Forunculus!-grito uno apuntando su varita hacia mí.
-protego!-una membrana se levanto delante haciendo que el hechizo rebotara deshaciendose en una de las paredes.-Everte Statum!-Chillé y el alumno salió volando por el pasillo cayendó varios metros de donde estabamos.
-Expelliarmo!-grito el que quedaba en pie y mi varita salió volando cayendo a varios metros de mi, al lado del otro alumno que seguia emitiendo sonidos secos al tener la lengua pegada al paladar.-Ya te tenemos Dragón-Se cacareo el alumno.
-No, te tengo yo a ti-conteste mientras miraba detras Naga se había posicionado y se levantaba sobre su cuerpo erguida, mientras enseñaba sus colmillos, aquella distracción me dio tiempo a coger la varita, el chico ya estaba apuntando a la serpiente para conjurar.
-Expelliarmo-Grité y su varita voló por los aires. El chico sin saber que hacer salió corriendo recogiendo al que tenía el paladar pegado y al que había volado por el camino. Naga se acercó hasta mi y se restrego entre mis piernas, subiendo hasta mi cuerpo. La acaricié suavente y seguí mi camino, seguramente me tocaría volverlos a ver otra vez.