31 ago 2011

Carlos

Era martes por la noche, había estado esperando esta noche durante mucho tiempo.
Había plantado un especimen raro de planta n el bosque prohibido y esta era la noche que tenía que florecer. Era una flor de fuego y decían que su florecimiento era el mas bonito y el mas raro de todas las plantas habídas y por haber. Sus petalos ardian desde el tronco haciendo formas, las hadas solian rodear el nacimiento de estas plantas.
Solo había un problema, salir del castillo. Nagga, se había largado a cazar, hacía noches que salía a escondidas y luego volvia a primera hora de la mañana.
salí de la cama y baje a la sala comun de la casa. Estaba completamente vacía, el frío atenazaba los musculos y te dejaba rigido. me frote los brazos fuertemente para entrar en calor y salí por la puerta intentado hacer el menor ruido posible.
Baje las escaleras rapidamente y me metí por uno de los pasadizos que salían fuera. Al llegar a fuera ande por el cesped, con sigilo, intentando ocultarme en la sombra del castillo, para no ser visto. La luna iluminaba bastante bien.

Cuando fuí a entrar en el bosque un susurro a mi espalda me llamo la atencion, al girarme vi a nagga llegar serpenteando a mi lado.
-Ey, perqueña estas aqui-la serpiente subio hasta mi hombro y me siseo al oido, acariciandome con us lengua bifida.-ya veo...
Dejé que nagga bajara hasta una zona de cesped y la deje marchar, escondiendose entre los troncos y las hierbas mas altas. Yo me dí la vuelta y empecé a andar hacia el bosque, esperando que la chica me siguiera. No sabía que quería pero suponía que nada bueno