Después de aquel comienzo de mañana, Sara y yo bajamos hasta el comedor, sentandonos en sitios separados, pues ya estaba todo cubierto y apenas quedaban huecos.
me senté al lado de un par de alumnos de primero que cuchicheaban sobre las clases que iban a tener esa mañana. La charla desvió en una conversación sobre el profesor de defensa y como había dejado en evidencia a un alumno de primero el primer día.
Agarré un par de tostadas de la fuente principal y me acerque el bol con mermelada, dejándola bien repartida sobre el pan.
Al poco de haberme sentado sonó el reloj lo que indicaba el final del desayuno y que apenas tenía unos minutos para salir corriendo hacia la clase de Defensa contra las artes Oscuras.
La clase transcurrió con apenas incidentes. El profesor empezaba a enseñarnos los diferentes tipos de criaturas peligrosas y los hechizos que podemos usar para contrarrestarlas.
Aquel día estabamos dando el boggart, y el profesor había traido unas ilustraciones sobre distintas formas en las que los boggart podían tomar, y luego como actuaba el conjuro Ridiculo contra ellos.
Al salir de clase me dirigí por un pasillo secundario ya que me tocaba herbología en uno de los invernaderos secundarios y el pasillo que daba fuera estaría, sin duda ,abarrotado de gente.
Al doblar la esquina vi a la Profesora dulcinea, era la profesora de transformacion y la jefa de la casa de la marta, siempre la había considerado una profesora decente aunque un poco atontada, sin duda cumplia el perfil perfecto para ser la jefa de tal casa.
Hablaba a una chica que se hayaba con la cabeza gacha, con algunas cosas en sus brazos. La profesora se dió la vuelta y empezó a andar hacia uno de los pasillos que daba a la sala de profesores.
Al apartarse la profesora ví a la chica de la otra noche, a la que le había cambiado el pelo al inicio del curso, me había dicho que se llamaba lorena.
Esta marcho por uno de los pasillos, algo desconcertada como si no supiera donde ir.
Al atravesar el pasillo vi como Hector la seguía.
A los pocos metros el chico la adelanto parandola el seco, parecía que estaban diciendose algo pero me encontraba demasiado lejos para oirlo.
Me acerque despacio. Hector le quito mi capa y ella le golpeó en la espinilla para despues salir corriendo.
Hector empezó a gritar, oí que la llamaba "sangre sucia" y hizo el ademan de sacar la varita para hechizarla, ella seguía recto sin girar la cara.
Levanté la varita mas rápido que el y mis palabras fluyerón hasta la la varita, golpeandole en forma de rayo de luz.
-Petrificus totalus!-El se quedo quieto, paralizado mientras la palabras seguían hacia delante por el eco de la sala.-Nunca hay que atacar por la espalda, basura.
Lo cogí y lo encerré en una de las aulas que ya no se usaban y cerre la puerta apuntando al cerrejo con mi varita.
-Fermaportus-dije y en mi rostro se dibujo una sonrisa.
Salí hacia fuera, esperando no llegar demasiado tarde a mi clase de herbología.
Al salir me encontre a aquella chica apoyada en el arbol, llevaba una de las medias rotas, y se encontraba acurrucado debajo del arbol, empapada de agua.
Me acerqué hasta donde ella estaba, y apunte a su rodilla con la varita.
-Reparo!-la media se arregló sola, quedando como nueva.
-No deberias quedarte bajo el agua cogeras frío.-Saqué una bolsa que llevaba en la mochila y se la tendí, dejandola a su lado.-No tardes en entrar.
Antes de que pudiera decir nada me marché hacia el invernadero esperando que el hombre estuviera enfermo y la preciosa sustituta fuera indulgente.